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Somos NuclearesJulio César Izquierdo Era Rural Agencia de Noticias Estamos entre San Valentín y Don Carnal, dos personajes que también tienen que ver con lo rural, aunque a su manera. El santo del amor, esperemos, podría inspirar a todos aquellos que se acuerdan de los pueblos cuando les interesa, condenando a los moradores del terruño al más solitario de los ostracismos el resto del tiempo. Lo digo porque ha resultado llamativo el gran malestar que ha causado entre algunos el ¿improbable? aterrizaje de cementerios nucleares por nuestros pagos. Es verdad que se agradece su apoyo y que se acuerden de nosotros (¿o se acordaban de ellos?) aunque sea de vez en cuando. Y no es menos cierto que otros han predicado con el ejemplo como siempre y no hay nada que objetar. Pero sería bueno y recomendable que se pusiera el mismo énfasis para todo: que nos apoyen para defender con uñas y dientes la sangría poblacional. Que nos apoyen cuando cierra las puertas de un colegio. Que estén con nosotros cuando denunciamos el lamentable estado de algunas de nuestras carreteras, servicios o infraestructuras. Queremos que nos apoyen siempre y, también nos gustaría, que nos facilitasen propuestas de desarrollo rural alternativas. Algunos incluso, podrían abandonar la comodidad de sus trabajos urbanos para afincarse en cualquiera de los municipios del amplio abanico regional y nacional. En cuanto a Don Carnal, pues ya se sabe. Un duende que se desmelena antes de la Cuaresma. Y resulta, que en los pueblos, en lo rural, quedan pocas ganas de jarana, sobre todo entre los alcaldes, que son capaces de abrazarse a un hierro ardiendo con tal de sacar adelante el futuro de sus gentes. Pero no se puede pecar con tanta facilidad. Antes de tirar la toalla habrá que explotar y agotar muchos de los recursos que todavía tenemos en las comarcas que nos circundan. Que son más de los que puedan parecer en un principio. Trabajemos por tanto en ello, solicitando el amor rebelde de San Valentín y la osadía propia de las carnestolendas. Un dúo apropiado para seguir tirando del carro y que debe servirnos para explicar al prójimo que estamos mal, aunque vivitos y coleando. De ahí, que pidamos a todos los que ahora nos defienden, que lo sigan haciendo cuando no tengamos amenazas de residuos nucleares como titular. |
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