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Invierno adelantado por José María Ruiz Ortega

            Es posible que el invierno se nos haya presentado no precisamente de improviso, puesto que nos viene avisando últimamente o, al menos, es el comentario más recurrido estos días. Un adelanto del invierno astronómico de algo más de veinte días, en forma de ola de frío bastante generalizada. De momento, da la impresión de que el calentamiento del planeta se queda en suspenso y para acompañar a una crisis económica un torbellino de hielo y nieve se esparce por todo el continente europeo. Se dice que las desgracias no vienen solas y los amigos de las estadísticas aseguran que los años terminados en nueve no son nada buenos, en lo referente a cosechas agrícolas. Por otra parte, tampoco es tan extraño que nieve y haga frío a finales del mes de noviembre. Los refranes aseguran que por los Santos la nieve en los altos y por San Andrés,  la nieve en los pies. Así es como ha ocurrido en este otoñal mes de noviembre que, con un leve veranillo de San Martín, ha resultada bastante accidentado y precursor de invierno.

Ahora el Adviento -los cuatro domingos anteriores a la Navidad que este año coincide con el último día de noviembre- marca otro tiempo agrícola, sobre todo si la meteorología persiste en temporales de fríos borrascosos; entonces se abandonan temporalmente las siembras y se prepara el terreno para cultivos de primavera o por lo menos hasta cumplido el mes de enero. El consejo antiguo sobre labores temporales dice que alzando en Adviento, se alza y abona a un tiempo, puesto que en esta época pre-invernal alzar el terreno con el arado de vertedera es una buena labor para sembrar cultivos de primavera, pues se logra acumular reservas hídricas y mejorar la estructura de la tierra. Se dice que la nieve de Adviento hiela muy fácilmente, o que la nieve de Adviento hiela los dientes. Resulta que las horas de luz son las menores del año y la temperatura que percibe el cuerpo baja en picado cuando se mueve el viento; entonces la sensación térmica nos parece aún más baja de la que marcan los termómetros. Por eso se dice que en Adviento ponte al sol y guárdate del viento.

En la Tierra de Campos y parte del Cerrato, la sementera de cereales de invierno se puede decir que está bastante adelantada. Por cierto, con muchos inconvenientes a la hora de realizar labores en tierras donde no se había recogido la paja y, aún así, ha causado dificultades para preparar debidamente el terreno para la sementera. Una sementera que ha realizado el agricultor con bastante desilusión por el elevado precio de los fertilizantes y la bajada de precios de los cereales. Un desequilibrio entre precios percibidos y costes de producción que no animan a emplear buenas prácticas agrícolas de abonados y costosos laboreos. Tras un año de abundante cosecha, tanto aquí como en los países productores de Europa y América, el mercado de los cereales se encuentra saturado de oferta y con una tímida demanda y bajada del consumo interior.

Con frío y nieve, despedimos este noviembre revuelto y borrascoso, para introducirnos en el último mes del año y primero del invierno. Un invierno que ya no lo lleva el lobo y se ha presentado con garras y dientes de frío temeroso. Veremos como se presentan las predicciones porque si llueve por Santa Bibiana(2 de diciembre), llueve cuarenta días y una semana, y si le acompaña su primo San Canuto (19 de enero), tres meses juntos. En estas predicciones está más ajustada la rima que la realidad meteorológica. Se trata de costumbres folclóricas tradicionales de la gente del campo, en el que ahora, con la ausencia de pastores, grandes observadores del cielo y de los fenómenos meteorológicos, ya sólo nos queda Gonzalo Ortega apostando por cabañuelas y dichos rurales. De todas formas es lógico que haga frío cuando el sol nos abandona tan pronto. Claro que sol de invierno, amor de yerno

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