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El tijeretazo por José María Ruiz Ortega

            De todos es conocido el resultado del acuerdo en el seno de la UE sobre el denominado “chequeo médico” de la PAC y las negativas repercusiones que se avecinan en un futuro inmediato al sector agrario. Entre otras cuestiones que preocupan en este momento a los hombres y mujeres del campo, sin duda que ha provocado una mayor incertidumbre sea el aumento de la modulación de las ayudas compensatorias o pago único por explotación. Siempre, en la Comunidad Europea, les gusta encontrar palabras que en realidad no muestran lo que a primera vista significan, como en el caso de la modulación, de la que algunos pardillos creían que era detraer dinero de la PAC a aquellos que cobraban mucho –grandes explotaciones- para dárselo a los pequeños agricultores. Nada más lejos de lo que unos pocos creían y ahora ven que la realidad es muy distinta y a cualquier explotación viable le quitan dinero de los pagos directos, de la pasta de agricultores y ganaderos. La Comisión no deja de buscar el dinero donde lo puede coger antes de reintegrarlo a los que tienen derechos adquiridos por la PAC. Llámese como se llame, modulación, artículo 68 u otras aplicaciones, el tijeretazo que han inferido a las ayudas PAC es ya bastante sangrante.

            Uno, intrigado, se pregunta adónde van a parar esos millones que se van recortando a los agricultores y a los ganaderos. Simplificando mucho al respecto, las ayudas de la PAC se pueden calificar en un primer pilar que es el destinado a los pagos compensatorios o pago único por explotación y en el segundo pilar, los fondos se destinan a otras muchas actividades en un paquete de desarrollo rural, medio ambiente o cambio climático. Si se traspasan fondos del primer pilar de la PAC al segundo, es una manera de meter la mano en el bolsillo de agricultores y ganaderos, grandes, medianos y pequeños en sus correspondientes porcentajes, pues los excluidos de modulación tienen otra u otras actividades, además de las agropecuarias.

            La semana pasada se celebró, en el recinto de muestras de Valladolid, la Feria de Turismo Interior. Todo un despliegue de medios, con un gasto tremendo en publicaciones propagandísticas de lo que se puede ofrecer en turismo de tierra adentro, es decir, lo que no es turismo de sol y playa. Viendo ese derroche de catálogos, la mayoría de gran calidad y coste, pensaba adónde van a parar muchos de los fondos de la UE destinados a desarrollo rural. Los grupos de acción local, en combinación con ayuntamientos y algunas entidades públicas y privadas, realizan proyectos tan dispares que algunos no tienen una utilidad que pueda revertir, directa o indirectamente a los agricultores y ganaderos, de donde se han restado fondos. Toda vez que cada día se recortan desde la Comisión Europea los dineros destinados al desarrollo rural.

            ¿Se puede infligir un nuevo tijeretazo a la PAC? Según rumores recogidos en el entorno de Bruselas, comentaban que no sería muy difícil que la PAC y su dinero, es decir, incluso las ayudas directas que se pagan a los agricultores y ganaderos, permaneciesen al margen de la crisis financiera. No quiero ni pensarlo, ni dar ideas, pero si la UE pusiera en marcha algún plan para hacer frente a la grave situación por la que atravesamos, el dinero tendría que salir de algún lado y más a mano que las arcas comunitarias, nada. Claro que el dinero de la PAC está asegurado, porque tiene la consideración de gastos obligatorios. Un conocido comentarista agrícola dice que efectivamente, sí está seguro, hasta que lo deje de estar. Sin ir más lejos, la Comisión Europea, en su plan anticrisis, de los fondos de la PAC destinados a la conservación y preservación de los recursos naturales sacarán 5.000 millones de euros. Los agricultores y ganaderos beneficiarios de esos tendrán que apretarse el cinturón. Vivir para ver.      

 

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