Se aproximaba la semana del Corpus y alguien nos había recomendado que no dejásemos de asistir a las Fiestas de la Virgen de Fuentes en Villalba de los Alcores, y para allí nos fuimos, campeando la lozana primavera que ha pintado de verde estos páramos de Los Torozos. Antes de llegar a Villalba nos topamos - casi por casualidad - con el despoblado medieval de Fuenteungrillo (s.XI), donde además - según nos dicen - aparecieron restos de lo que debió de ser una importante villa romana, incluidos algunos bustos romanos que hoy se pueden admirar en el Museo Arqueológico de Valladolid. Hoy los restos del poblado medieval han sido consolidados y dentro de ellos se puede visitar un Aula Arqueológica que de una forma didáctica, pretende informar al visitante cómo eran las formas de vida de aquellas comunidades campesinas en plena Edad Media.
Cuando se llega a Villalba de los Alcores, se ve que fue villa murada pues conserva seis de sus cubos defensivos (que hoy se pueden recorrer en visita guiada), así como un soberbio castillo. Villalba tuvo tres recintos fortificados de los cuales el central es la verdadera fortaleza, de imponente aspecto y grandes proporciones, flanqueada por ocho formidables torres, dominando sobre todas ellas la gigantesca del homenaje.
Villalba de los Alcores es Conjunto Histórico-Artístico, conservando su casco urbano las antiguas características de los viejos burgos medievales. La iglesia parroquial de Villalba de los Alcores se dedica al Apóstol Santiago y en ella veremos que la cabecera y la portada constituyen las partes más primitivas de la edificación ya que su estilo es el románico de transición. El cuerpo de iglesia se compone de tres naves, con gruesos pilares de separación sobre los que voltean las bóvedas de crucería estrellada con terceletes. El último cuerpo de la torre, de planta cuadrada, está perforado por ventanas de medio punto de tipo herreriano. El retablo mayor es barroco, en el que destaca la figura del Apóstol Santiago en la batalla de Clavijo, obra del imaginero Tomas de Sierra. En la sacristía del templo también se puede admirar un pequeño museo parroquial en el que se exponen cálices, cruces procesionales, custodias en su mayor parte barrocas, manuscritos, esculturas de las cofradías y un calvario gótico.
Termina de completar el patrimonio monumental Villalba, la iglesia románica de Santa María del Templo, la ermita barroca del Bendito Cristo del Humilladero, y por último el Museo de la Carpintería, alojado en la Casa Consistorial, donde se reproduce un tradicional taller de carpintero con todas sus herramientas e implementería, así como una excelente exposición sobre el Archivo Histórico de la villa.
A la parte más septentrional del término de Villalba, se localizan los restos de lo que fuera la prospera abadía de monjes cistercienses de Santa María de Matallana, hoy reconvertida en Centro de Interpretación de la Naturaleza dependiente de la Diputación de Valladolid. De lo que hubo allí casi nada queda, pues después de la Desamortización la abadía fue abandonada y su fábrica de cantería empleada para obras públicas, entre ellas la construcción del Canal de Castilla. Con todo, hoy podemos vislumbrar como era la planta de su iglesia que recordaba en mucho a la de las Huelgas de Burgos. De sus bienes muebles nada ha quedado, tan solo hoy podemos ver en el Museo del Arte de Cataluña cinco buenos sepulcros medievales de algunos miembros de la linajuda familia terracampina de los Téllez de Meneses. |