El Valle de Vidriales es un pequeño y casi olvidado rincón rural zamorano, que se localiza a medio camino entre Benavente y Puebla de Sanabria. Su territorio está divido en dos por la Sierra de Carpurias, a cuyos pies de monte se localizan un buen número de pequeñas y acogedoras poblaciones rodeadas de paisajes amenos, donde se mezclan bosquetes de encinas, tierras de labor y viñedos, con un sinnúmero de plantas aromáticas (jara, tomillo y lavanda) y vestigios arqueológicos de época megalítica, romana y medieval.
Para iniciar un recorrido por el Valle de Vidriales, un buen punto de partida será la población de Quiruelas de Vidriales, famoso en otra época por el vino que almacenaban sus bodegas, pues no en vano se dice en el pueblo que existen más bodegas que casas abiertas; y otros van más allá, pues aseguran que Brime lo cultivaba y Quiruelas lo almacenaba y vendía. Esto se puede comprobar desde el atrio de la parroquia de la Asunción, donde además de admirar la excelente imagen de la Virgen que aloja su iglesia, disfrutaremos de una excelente panorámica sobre el valle, el pueblo y su denso barrio de bodegas.
Continuando el viaje por el Valle de Vidriales, un poco más adelante nos toparemos con Brime de Urz. Aquí los viñedos dominan el paisaje, por algo se le considera el centro vitivinícola del valle. Las agudas espadañas de su iglesia parroquial y de la ermita de San Esteban dominan el casar de la villa; una desde el centro del pueblo y la otra desde un promontorio rocoso, convertido en excelente mirador sobre el atractivo contorno.
A medio camino entre Brime y Granucillo, nos toparemos con el pequeño lugar de Cunquilla de Vidriales, pedanía que pertenece al ayuntamiento de este último. Antes de llegar a Granucillo veremos que sobre un alto domina el paisaje la poderosa barrera almenada del que fuera castillo del Conde de Benavente, que según dicen las crónicas aquí tenía palacio, aunque hoy es imposible acceder a él, y donde nos tememos que se haya instalado la ruina y el abandono. La iglesia parroquial de Granucillo - también de aguada espadaña - domina sobre el casar de la villa, aunque el edificio más visitado por los viajeros que se animan a recorrer esta comarca rural zamorana es la ermita de San Adrian, pues cerca de ella se pueden contemplar los dólmenes de “Las Pedrezuelas y San Adrián”, dos buenos ejemplos de lo que eran los enterramientos colectivos en época megalítica.
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