En los últimos años medio millar de personas han elegido la comarca de Tierra de Campos en Valladolid para buscar trabajo, medios económicos y un modo de vida que les permita mejorar las precarias condiciones socioeconómicas en las que vivían en sus países de nacimiento. A cambio, estos inmigrantes han asegurado el futuro de muchas localidades gracias a la llegada de sus familias.
A comienzos del siglo XX y desde finales de los años 50 y hasta mediados de los 70 la población regional se caracterizó por su intensa y casi permanente emigración. Así en 1975 residían fuera de Castilla y León más de un millón de personas nacidas en la comunidad.
A finales de los 80 la situación comenzó a cambiar, la emigración se redujo y muchos emigrantes retornaron. Simultáneamente empezaron a llegar a la región extranjeros de procedencia diversa para ocupar los puestos de trabajo que los castellano leoneses no querían o para los que no había suficiente mano de obra. Su cuantía se ha ido incrementando desde comienzos de los 80 hasta hoy, acelerándose en los últimos años.
La inmigración actual tiene causas económico laborales como en su día tuvo la emigración interior en nuestro país. La edad media del inmigrante está entre los 15 y 45 años, edad de trabajar, y cada vez son más los que traen a su familia o forman una en nuestro país. La mayor parte de estos inmigrantes trabajan en el sector agropecuario, en servicio doméstico, limpieza, hostelería, atención a la tercera edad y construcción, trabajos por los que la población autóctona no muestra mucho interés y que por lo tanto tienen una gran demanda de mano de obra.
Los extranjeros en la comarca
Según los resultados del estudio “Población inmigrante en Tierra de Campos. Situación y Análisis” realizado por la Universidad de Valladolid, Ceinos, Cabezón de Valderaduey y Mayorga, tres municipios de Tierra de Campos, tienen más de un 28% de población inmigrante. Destacan los búlgaros que representan más del 80% de esta población extranjera, seguidos por los ecuatorianos y rumanos.
Los búlgaros vienen atraídos por la oferta de trabajo ligada a la agricultura y ganadería que no precisa mano de obra que domine el idioma ni cualificación alguna. Además a los inmigrantes que vienen por primera vez les resulta más fácil adaptarse al existir un porcentaje alto de población extranjera. A los dos años, una vez que regularizan su situación y aprenden el idioma, muchos extranjeros abandonan estas localidades para marcharse a la ciudad en busca de otros empleos con mejores perspectivas salariales.
En muchas localidades de Tierra de Campos la llegada de estos inmigrantes ha permitido que se mantengan las escuelas abiertas gracias a la incorporación de sus hijos, asegurándose con ello el futuro de estas poblaciones.
En el caso de nuestra comarca, a finales del 2007 se contabilizaron 460 inmigrantes repartidos entre las diferentes poblaciones, de estos, más del 50% eran búlgaros. Medina de Rioseco con 226 extranjeros empadronados de los que 100 provienen de Bulgaria y 44 de Rumanía, es la población que concentra un mayor número de inmigrantes. Según Antonio H., secretario del Ayuntamiento riosecano “ muchas de las familias instaladas en nuestra localidad provienen del sector ovino de poblaciones cercanas como Mayorga o Becilla y vienen a Rioseco porque han encontrado un trabajo mejor en el sector servicios o construcción”.
Muy importante es el porcentaje de esta población extranjera en localidades pequeñas como Villalba de los Alcores, Villagarcía o Villafrechós con una veintena de inmigrantes mayoritariamente búlgaros, población también predominante en Tordehumos y Villanueva de los Caballeros.
“Son buena gente, trabajadores, hacen su vida, son familias estructuradas que trabajan, tienen su casa, su coche. La mayoría trabaja en las fincas de los alrededores en el campo” nos comenta Ramón Alvarez Fernández del Ayuntamiento de Villalba de los Alcores. José Antonio, alcalde de Villagarcía añade, “es una población difícil de cuantificar porque se mueven mucho. La mayoría trabajan en la ganadería, son matrimonios con algún hijo. En el pueblo hay una familia asentada, los demás viven en las fincas de los alrededores”.
Venir para conseguir algo
Nikolay y Antoaneta desde hace un año regentan el Bar Deva, situado en el centro de Medina de Rioseco. Deva son las iniciales de sus dos hijos pequeños Denislav nacido en Bulgaria y Vanesa nacida en España. En el año 2000 este matrimonio decidió abandonar Bulgaria y establecerse en nuestra provincia “Trabajábamos los dos, los ingresos eran suficientes para los dos, pero el nacimiento de mi hijo y que las hijas mayores de mi marido querían estudiar en la Universidad, hicieron que decidiéramos marcharnos. Vinimos para conseguir algo.” nos cuenta Antoaneta.
Primero vino Nikolay que encontró trabajo en una granja de cerdos en Villabrágima, y luego Antoneta. De sus primeros meses en nuestra comarca Antoaneta recuerda “lo más duro fue dejar a mi hijo de ocho meses con mis padres. No lo volvería a hacer. En estos años hemos pasado momentos difíciles pero hemos estado juntos”.
Esta mujer, licenciada en Ciencias Económicas en su país, sorprende porque habla un perfecto castellano. “Al tener que buscar trabajo no te queda más remedio. Lo aprendí en dos meses, veía las telenovelas, apuntaba las palabras que no sabía y las buscaba en el diccionario o le preguntaba a alguna amiga” explica Antoaneta.
De Villabrágima se vinieron a Medina de Rioseco donde Nikolay trabajó en Fundiciones Fernández hasta que consiguió la tarjeta de residencia. Sus siguientes trabajos fueron de camionero, ocupación que tenía en Bulgaria. Benavente, Galicia, Valladolid y Gandía (Valencia) son algunos de los lugares que han recorrido con desigual suerte. “ En Gandía trabajé en el sector de la hostelería pero no pagaban bien y volvimos a Rioseco porque el pueblo nos gustaba, preferíamos la tranquilidad del pueblo y la estabilidad para el niño” relata Antoaneta.
Al regreso, su marido se empleó en Puente Duero de camionero pero la dificultad de esta mujer para encontrar trabajo en la localidad, y la aspiración de conseguir más les llevó a emprender la aventura empresarial. “ Ahorrar, sentirme útil y estar juntos nos llevaron a coger el bar” añade Antoaneta. Un bar en el que han depositado todas sus ilusiones y que desde hace pocos días cuenta con un nuevo servicio para sus clientes: un asador de pollos. Según Antoaneta: “ para mí la competencia es superarte a ti mismo, innovar, dar lo mejor de ti y no hacer juegos sucios, ni trampas, ni envidiar a nadie”
En busca de trabajo
Hace cuatro años que Svetla Doneva y su hija Victoria vinieron a Palacios de Campos siguiendo los pasos de su marido Ivan Drovev, que llegó a Valladolid dos años antes. “Vino mi marido con amigos, escuchábamos en nuestro país que en España había más trabajo” nos cuenta Svetla que aún tiene dificultades para expresarse en nuestro idioma. Iván, tras trabajar en diferentes ferias en la provincia, encontró en Palacios trabajo como carpintero, con lo que regularizó su situación administrativa y consiguió estabilidad para traer a su mujer e hija.
“Yo antes no conocía España y Valladolid lo conocía poco. Cuando vine fui a vivir a Palacios. Cuando vine no sabía el idioma. Antes si me preguntabas algo no te entendía nada. No saber el idioma es un problema. Palabras como pan, agua, leche para poder comprar las aprendí antes” recuerda Svetla.
Hace un año tomaron la decisión de establecerse en Medina de Rioseco por la comodidad de tener todo más a mano. A principios de año ampliaron la familia gracias al nacimiento de su segunda hija, Diana. Pero su felicidad se ha visto truncada porque desde hace unos meses Ivan se ha quedado sin trabajo. Es por ello que Svetla reclama “ayuda para encontrar trabajo, encontrar aquí trabajo para poder quedarnos. Si encontramos en otro sitio, nos vamos a otro sitio”.
Como en el caso de la mayoría de los inmigrantes de la comarca sus familiares más directos siguen viviendo en su país de origen. “ Todos los años nos vamos a verlos. Mi hermano quiere venir pero no tiene dinero” nos aclara Svetla. La separación de sus seres queridos y el abandono de sus raíces les provoca en muchos casos un gran desarraigo que a veces es insuperable.
Julio Camba, escritor gallego y que vivió en sus carnes la emigración escribe “La emigración es un bien y esto es lo malo, también es un bien salir de la cárcel pero sería mucho mejor para el que lo sufre no haber entrado en ella”.
Despieces:
Programa de Acompañamiento Escolar
Este programa está dirigido a niños/as con una situación sociofamiliar desfavorable y con necesidades educativas especiales asociadas a situaciones culturales o familiares desfavorecidas, que marcan una desventaja en su evolución educativa. Este proyecto se desarrolla en 8 pueblos pertenecientes al CRA de “Campos Góticos” de Medina de Rioseco entre los que hay niños de Tamariz de Campos, Cabreros, Morales de Campos, Villafrechós y Villalba de los Alcores. También participa el CRA “ Villas del Sequillo” que además de a Villabrágima, engloba a Villanueva de los Caballeros, Villardefrades y San Pedro de Latarce.
El pasado curso escolar se ha trabajado con 35 niños de educación infantil y primaria, la mayoría niños inmigrantes recién llegados de su país de origen, a los que dos veces por semana y durante 1 hora y media personal especializado y voluntarios, les ayudan a realizar las tareas escolares, les explican dudas sobre las asignaturas cursadas, realizan ejercicios de lectura comprensiva, les inician a las técnicas de estudio básicas, y desarrollan juegos y dinámicas dirigidas a mejorar sus habilidades sociales. Una de las premisas de este programa es el trabajo en paralelo con los padres, implicándoles en el desarrollo del proyecto, manteniendo para ello reuniones periódicas con los progenitores y tutores del niño.
Para conocer a los posibles beneficiarios del programa se ha contado con los Equipos de Acción social y los Equipos Educativos de los diferentes Centros Escolares, para saber también el nivel educativo y las características sociales de estos niños.
El Colectivo Tierra de Campos con los inmigrantes
El Colectivo Tierra de Campos, consciente de los problemas de la población inmigrante, está llevando a cabo iniciativas para mejorar su calidad de vida. Así en su sede de Medina de Rioseco, situada en la Calle Mediana se han puesto en marcha distintas actividades dirigidas a esta población extranjera. Entre otras encontramos el Programa de Apoyo Escolar dirigido a jóvenes, al que acuden sobre todo adolescentes de la propia población. También se realizan cursos de informática dirigidos a todo el colectivo inmigrante en los que se les enseña principalmente a navegar por Internet. Según Mari Luz, trabajadora del Colectivo, ”sobre todo para que aprendan a buscar información sobre su país” y a dominar el Correo Electrónico para poder ponerse en contacto con otras personas de su país.
Los extranjeros que tengan necesidad disponen del aula de informática gratis algunas horas a la semana para acceder a Internet y al correo electrónico. En su sede también se da apoyo informativo, y asesoramiento de papeles para todos aquellos que quieran crear una empresa. Gracias a Raquel Sánchez, que lleva a cabo esta labor, algunos extranjeros se han decidido a emprender la aventura empresarial en la comarca.
Ya fuera del Colectivo otros organismos prestan su apoyo a esta población cada vez más numerosa. Desde el CEAS todos los Miércoles se lleva a cabo la tramitación legal dirigida a todos los extranjeros que lo necesiten. Este mismo día, promovido por la Diputación, se viene desarrollando el Programa Provincia Abierta a Personas Inmigrantes, según Mari Luz “ no con mucho uso”.
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