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Villabrágima: Un viejo lugar en la Tierra de Campos vallisoletana


Ya el nombre del pueblo (la villa de Brágima), nos dice que el lugar fue repoblado en los primeros e inciertos siglos de la Alta Edad Media, aunque en la Fuente del Tejar se sabe que existió una “villae” romana, desde donde se explotaban estas ya fecundas llanuras terracampinas. Hoy Villabrágima está poblada por poco más de mil habitantes, pero muchos más vecinos tuvo en siglos pasados, si nos fijamos en la disposición de su antiguo casco urbano, cuyo recinto estuvo encerrado por una cerca medieval, dentro de la cual convivían judíos, moriscos y cristianos.
            Como recuerdo de aquella muralla se conserva la airosa Puerta del Reloj que, como su nombre indica, sustenta sobre su almena un pequeño campanil donde se aloja la maquinaria relojera que se instaló en los años cincuenta del siglo pasado. Al visitar Villabrágima, nos aseguran los más viejos del lugar que esta puerta además separaba el barrio judío del cristiano, y que tan solo se abría los días de mercado.
            Al recorrer el sosegado trazado urbano de Villabrágima veremos que sobre él destacan las dos torres (una de ellas inconclusa) de las que fueron sus iglesias parroquiales: San Ginés y Santa María, aunque solo esta última ejerza hoy como tal, que además se cree que es la más antigua. Los dos templos fueron construidos en el siglo XVI y reformados en el siglo XVIII, teniendo una disposición interior muy parecida, pues distribuyen su planta en tres naves, algunas de las cuales se cubren con bóvedas de crucería. En la de San Ginés recomendamos al visitante que no deje de ver su retablo mayor, donde se alojan algunas de las mejores piezas del gran imaginero vallisoletano Francisco Giralte, así como una bella pila bautismal gótica con un más bello bajorrelieve de alabastro.
            Por su proximidad con Medina de Rioseco, Villabrágima se vio implicada en muchos de los hechos históricos que acontecieron en la Guerra de las Comunidades de Castilla (1520), al estar instalado en el lugar el cuartel de Pedro Girón y del Obispo Acuña, celebrándose en la villa varios encuentros y negociaciones entre los bandos enfrentados, que dieron origen al célebre “Razonamiento de Villabrágima”, determinante en la resolución del conflicto.
            Para finalizar nuestra visita a Villabrágima y antes de abandonarla, bueno será girar una visita a la Ermita del Cristo de Villabrágima,  edificio de piedra y ladrillo de una sola nave con cubierta de madera, dentro de la cual se aloja la imagen del Crucificado al cual se hace responsable de que en 1599, cuando la comarca era asolada por una epidemia de peste, Villabrágima y sus vecinos salieran indemnes.

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