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Por la Tierra zamorana de Villalpando


Trece poblaciones incluida la que le da nombre, constituían la demarcación histórica de la conocida como “Tierra de Villalpando”: Villamayor de Campos, Villanueva del Campo, Villar de Fallaves, Quintanilla del Monte, Cotanes, Prado, Quintanilla del Olmo, Cerecinos de Campos, Tapioles, Cañizo, Villardiga, San Martín de Valderaduey y la propia Villalpando. Todas ellas se localizan en la zona de influencia de las campiñas del río Valderaduey, río terracampino por excelencia, que discurre pegado al casco urbano de Villalpando, cabecera de esta comarca, que se instala desde tiempos inmemoriales (siglo X) sobre un pequeño páramo detrítico conocido como “El Raso” que seguramente la dio el nombre de “al pando”, distando cincuenta kilómetros de la capital de la provincia Zamora, y la mitad de la importante villa de Benavente.
            Villalpando fue villa fronteriza cuando el reino de León iba por un lado y el de Castilla por otro, por lo que estuvo bien guardada con murallas, y aunque ya de su cerco no quede casi nada, todavía veremos en pie dos de su grandes puertas, la bien defendida con dos fuertes cubos conocida como Puerta de la Villa o de San Andrés y en el otro extremo la de Santiago. Antes de visitar el casco histórico de Villalpando, en su arrabal, podemos contemplar las poderosas ruinas del que fuera Palacio de los Condestables de Castilla, los Velasco señores de la villa y al cual pegaron fuego y dicen que arruinaron los Comuneros.
            Pero si nos animamos a recorrer el casco histórico de Villalpando, veremos que en él se nos reservan más buenas muestras de lo que es su importante patrimonio artístico. Casi en el centro del pueblo la joya románica de su iglesia de San Pedro, con su imponente retablo mayor. Siguiendo por la calle Silera nos toparemos con el Convento barroco de monjas Clarisas San Antonio de Padua, y en la plaza de Santa María, con las ruinas de la iglesia mudéjar de Santa María la Antigua, de finales del siglo XII, donde se conserva su planta basilical y los tres ábsides de tambor de ladrillos macizos. Lo mismo nos ocurrirá en la plaza de San Nicolás, donde se localiza la Iglesia de San Nicolás de Bari del siglo XIII, que ha sido recientemente restaurada, y donde se conserva “La Queda”, una de las campanas más antiguas de estos territorios, pues se la fecha en el año 1431.
            Un buen punto para terminar este recorrido por el patrimonio artístico de Villalalpando lo será su amplia Plaza Mayor, también conocida como de “las Carnicerías”, pues en ella se localizaban estas necesarias dependencias, además de haber sido testigo durante siglos de fiestas, procesiones y encierros, así como lugar de residencia de algunas de las más importantes familias que vivieron en la villa, como lo atestiguan los capiteles de algunas de las columnas de la plaza y los blasones de sus fachadas.

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