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Collado Hermoso y las románticas ruinas de Santa María de la Sierra.

Este pequeño pueblo de la sierra segoviana, ratifica con su nombre el espació y el lugar que ocupa en la misma, pues posiblemente ya desde tiempos prehistóricos el “collado” fue utilizado como lugar de transito de personas y ganados que estacionalmente pasaban fácilmente de un lado al otro de las montañas. Pero Collado Hermoso no siempre se llamó así, pues en los documentos antiguos de la Comunidad de Villa y Tierra de Pedraza figura como “Collado de Sotosalbos”, pues parece ser que sobre él ejercía jurisdicción la cercana población de Sotosalbos, razón por la cual el gentilicio de los vecinos de Collado Hermoso sigue siendo el de “collalbos”.

El actual núcleo y caserío urbano de Collado Hermoso busca la conocida como carretera de la Sierra (Soria-Plasencia), que no es otra cosa que la traza de la antigua Cañada Real Soriana, pues seguramente aquí la Mesta tuvo algún esquileo para dar aposentadero a los ganado que ascendían - buscando los pastos de verano - al Puerto de Malagosto, uno de los más bellos parajes naturales de esta parte de la sierra segoviana, y excelente lugar para realizar cómodas rutas de senderismo. Varios restaurantes y alojamientos hosteleros instalados a la vera de esta ruta, nos facilitaran la posibilidad de poder disfrutar más agradablemente de este acogedor rincón segoviano.  

La pequeña iglesia de Collado Hermoso esta dedica a San Nicolás de Bari, y aunque exteriormente no nos lo parezca, en su origen fue románica, pues por esa época fue mandado repoblar el lugar por los obispos segovianos, conservando en ese estilo artístico la puerta de ingreso al baptisterio y su correspondiente pila bautismal. Aunque es un edificio sencillo de una sola nave, dentro de él pueden contemplarse un buen número de obras de arte de varias iglesias de la zona, así como un buen retablo barroco de la Virgen de las Angustias y la excelente talla románica de la Virgen de la Salud (s.XII) patrona del lugar, a la que se une la cruz procesional de la parroquia fechada a mediados del siglo XVII.

Si después de visitar este acogedor lugar del piedemonte segoviano,  nos apetece darnos un pequeño paseo, a poco menos de kilómetro y medio de Collado localizaremos las románticas y románico-góticas ruinas del que fuera monasterio cisterciense de Santa Maria de la Sierra, fundado en el siglo XII por monjes de San Benito, donde casi ocultas por la feraz naturaleza circundante veremos los vestigios de la que fuera su sobria - y a la vez esbelta - iglesia monástica, construida en el mas puro estilo cisterciense, que tuvo tres naves separadas por pilares, así como su portada de ingreso del lado de poniente, decorada con singulares arquivoltas dentadas.

Todo el conjunto se enmarca en un entorno natural de excepcional belleza, donde la vegetación autóctona camufla - a la vez que aporta galanura - a todo este complejo monástico ruinoso, un excelente lugar donde echar la tarde, mientras esperamos a que el sol se ponga en el horizonte, pues también el lugar es un excelente mirador.

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