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Autilla del Pino, el  Mirador de Campos en Palencia

Para hacerse una buena idea de la amplitud e inmensidad que representa la diáfana comarca de la Tierra Campos castellano leonesa, una buena forma de contemplarla es casi hacerlo a ras de suelo, y la otra a vista de pájaro. Para la primera cualquier sitio es bueno, y para la segunda nosotros recomendaríamos dos miradores, uno el que se puede disfrutar desde las murallas del pueblo medieval y vallisoletano de Urueña, y el segundo, el que se localiza en la población palentina de Autilla del Pino, excelente balcón desde el que nos haremos una idea clara de la rasura horizontal e infinita de estos “campos de tierra” que tan bien y críticamente describiera Jesús Torbado en su Tierra mal bautizada.

            La pequeña población de Autilla del Pino dista poco más de diez kilómetros de la capital palentina, y si pasas por allí todo el mundo te dirá que es el mejor mirador para contemplar  esta tierra desmedida que es la Tierra de Campos palentina. Dicen los más viejos del lugar que a la Tierra de Campos «la hizo Dios así de plana para tenernos siempre vigilados..» y no se equivocan, pues solo desde este imponente mirador de Autilla, se divisan más de veinte poblaciones desperdigadas por la inmensidad de la llanura.

            Por su situación estratégica sobre el breve montículo de un alcor, la antigua “Otiella” fue lugar murado, posiblemente con exigua cerca, aunque conserva todavía en pie una de sus puertas, así como una iglesia parroquial de airosa torre dedicada a la Asunción de María del siglo XVI, y una ermita de las Angustias que se instala próxima a las eras del pueblo, donde además podremos contemplar unas originales casetas techadas con bóvedas cupulares de barro y piedra, o su singular barrio de bodegas-cueva que se descuelga por la ladera del cerro donde se localiza el mirador.

            Decía la romanza que “ancha era Castilla” y posiblemente lo dijo sin conocer el Mirador de Autillo. Desde ningún otro lugar del mundo se alcanzará a ver tanto cielo y tanta tierra juntos. Unos cielos azules, diáfanos e impolutos casi todo el año, unos ocres terrosos en la otoñada, un verdor de inmensa estepa en la primavera y unos campos dorándose al sol en sus cortos y calurosos veranos.

            Viajero, si te diese por acercarte al mirador de Autilla del Pino, ten por seguro que desde él podrás contemplar la más autentica Tierra de Campos castellana, la de los Campos Góticos, la del adobe y el tapial, la de los palomares y las avutardas, toda una proa de tierra abierta al horizonte y a un más despejado futuro.

 

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