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Serra do Suido, tierra de lobos y leyendas en pleno Macizo Galaico

Forma parte de la Dorsal Gallega o Macizo Galaico, una cadena montañosa que, lindando con Pontevedra y Ourense, divide a Galicia en dos. El imaginario colectivo ha hecho de esta geografía una tierra de lobos y de leyendas, de historias que se contaban al calor de la lumbre en los fríos inviernos de la montaña. Dicen que hay piedras curativas, espíritus que bailan al fuego, ninfas que habitan ríos y arroyos y vientos que hablan con sabiduría. Abarca los municipios pontevedreses de A Lama, Fornelos de Montes y O Covelo, y Avión y Beariz en Ourense. Alcanza cotas de más de 1.000 metros sobre el nivel del mar, especialmente en el municipio de Avión, en las denominadas Laxa dos Números y en la Pena de Rairiz, con 1.053 y 1.043 metros, respectivamente. Y además de la belleza y de la historia que ofrecen sus cimas, la Serra do Suido, alberga una interesante representación de fauna y flora, es fuente madre de numerosos ríos y conserva construcciones centenarias en forma de chozos, las antiguas cabañas de pastores en las que se refugiaban para cuidar el ganado a lo largo del año.

Su extensión es de unos 200 kilómetros cuadrados, en los que viven animales característicos de la montaña gallega como el zorro o el lobo pero también ganado salvaje y vertebrados muy escasos en la comunidad como el aguilucho pálido, el águila culebrera, el búho real o la jineta, entre otros, además de otras especies de aves y reptiles y anfibios. La orografía condiciona estas altiplanicies que aparecen alfombradas de hierba fresca y de una amplia capa de matorral en forma de tojos, retamas y ericas como brezos o madroños. Pero conserva también buenas manchas boscosas como la de Pigarzos, a orillas del río Xesta, afluente del Oitavén, y masas de abedul, alisos, sauces y acebos en los valles. En los altos son frecuentes los pastizales y, precisamente, el aprovechamiento ganadero dio origen a los “chouzos”. Estos refugios de pastores son robustas construcciones con paredes que superan el medio metro de espesor y techumbres de grandes losas en las que el propio musgo sirve de aislante térmico. En su interior destacan los grandes arcos que sostienen estas edificaciones cuyo origen se sitúa en torno al siglo XII, donde los pastores pasaban hasta seis meses al año en busca de los mejores pastos para los animales. Muchos de los chozos pueden verse en el concello de Avión, subiendo por la carretera que se encuentra en Nieva, por la que hay en el lugar de Mangueiro o yendo desde la parroquia de Amiudal hacia Edreira.

Abundan los lugares de interés en estas cumbres de leyendas, como las carballeiras de Barragán, entre los concellos de Pazos de Borbén y Fornelos de Montes. Ya en la vertiente ourensana, las cascadas del Tourón y las tres pequeñas caídas de agua que se forman en época de lluvias, cerca de la aldea de Mouriscados, son otro de los espacios naturales que merece la pena conocer. En esta vertiente nace el río Avia que une su corriente al Miño. Brota en Fonte Avia (1.053 metros) y a lo largo de su curso forma bellos parajes como a su paso por Leiro o la silueta que da con sus aguas al embalse de Albarellos, en el concello de Avión. Por la otra vertiente discurren los ríos Verdugo, el Cubeta y Folgoso, todos con parada final en el Atlántico.

El patrimonio secular que alberga la Serra do Suido es tan inmenso como sus montes y laderas. En lo alto de la sierra, viniendo de Beariz a Pontevedra está la Portela da Cruz, donde se pueden encontrar vestigios de un camino antiguo llamado Verea, una vía de comunicación que atraviesa todo el Suido y llegaba al menos hasta la parroquia de A Graña, ya en Pontevedra. Se cree que formaba parte de un camino real que enlazaba con otros que venían de Castilla y el Pais Vasco. Y todos los concellos que abarca la sierra tienen numerosos atractivos, como Covelo y su cruceiro del Santísimo Cristo de los Afligidos, obra del escultor Cerviño —también autor del conocido cruceiro de Hío—, la hermosa iglesia parroquial de Fornelos de Montes o las iglesias y ermitas del concello de A Lama. En el ascenso hacia O Suido sorprende encontrar lugares como A Graña, una aldea de origen judío donde muchos sefarditas de Ribadavia se instalaron huyendo de la persecución de los Reyes Católicos.

 

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