A la pequeña y bella población segoviana de Maderuelo, desde siempre la protegió, regó y sitió el río Riaza. Hoy ese antiguo cauce convertido en embalse (Embalse de Linares) aporta una estampa marinera casi irreal para estas tierras mesetarias, y con su nombre nos recuerda que bajo sus aguas reposan anegados los restos de un pueblo que tenía ese mismo apelativo.
Maderuelo es un lugar tan viejo como el cerro donde se alza, pues ya los romanos se fijaron en él y le dieron nombre de Castro Maderolum, aunque sería el conde castellano Fernán González quien repoblase el lugar, después de que estas tierras casi quedasen despobladas con la ocupación árabe al principio de la alta Edad Media, que posteriormente volvería arrasar el caudillo sarraceno Almanzór, antes de que en Calatañazor perdiera el tambor.
Por todos estos avatares vividos y por la estratégica situación que ocupaba, Maderuelo se protegió con murallas y hasta con un castillo, de los cuales todavía conserva restos, como el torreón y la puerta de ingreso a la villa reforzada con almenas. Todo su actual y acogedor conjunto urbano se encierra dentro de este espacio, recorriendo el cual disfrutaremos de un buen burgo medieval, donde se sabe que convivieron musulmanes y cristianos.
Cuando lleguemos a Maderuelo, y antes de atravesar el puente que nos facilitará el acceso a su encastillada ubicación, podremos ver la románica ermita de la Vera Cruz, donde se mal conservaba uno de los mejores conjuntos de pinturas románicas de la Baja Edad Media, que en su día se trasladaron al Museo del Prado de Madrid, donde hoy se pueden contemplar.
Ya recorriendo tranquilamente el casco urbano de la villa veremos que todo él es un verdadero conjunto histórico y artístico, destacando los excelentes ejemplos de arquitectura ennoblecida, así como un buen número de representaciones simbólicas labradas en la piedra, que algunos relacionan con míticos monjes guerreros del Temple.
La iglesia parroquia de Maderuelo se dedica a Santa María y se localiza en uno de los extremos del pueblo, ejerciendo como excelente mirador sobre la rada del embalse. Es románica, destacando dentro de ella su techumbre de madera y el retablo mayor renacentista del siglo XVI, como varias pinturas del llamado Maestro de Maello y otras del segoviano Gabriel de Sosa (1580).
Pero aparte de este edificio sacro, Maderuelo cuenta con otras dos ermitas más, una la de San Miguel que habremos visto a la entrada del pueblo, y otra de imponentes dimensiones y algo apartada de la villa, que ejerce como santuario de la Virgen de Castroboda, patrona del pueblo, cuya romería se celebra la última semana de septiembre.
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