Soria rinde homenaje a Luisa Miguel en su centenario
La Diputación de Soria, a través de su Centro de Acción Social Pinares Sur, rendirá homenaje, este lunes día 25, a Luisa Miguel Izquierdo, coincidiendo con su cien cumpleaños, en Valdeavellano de Ucero, localidad que la vio nacer.
Los actos tendrán lugar al mediodía, con una eucaristía en la iglesia parroquial para después celebrar un vino español en honor a la homenajeada. El Ayuntamiento de Valdemaluque, de donde es pedanía la población pinariega, también se sumará al acto con la entrega de una placa conmemorativa, obsequio conjunto a los pergaminos de las actas de nacimiento que entrega la Diputación, como es costumbre.
Luisa se encuentra bien de salud en su siglo de existencia. La vida cotidiana que lleva se desarrolla con normalidad, pese a los problemas de artrosis y artritis. Utiliza bastón y pasea a diario trayectos cortos por los alrededores de su pueblo, algo de lo que disfruta con más entusiasmo. También le gusta la lectura de revistas y periódicos y ver la televisión. Los recuerdos familiares y sus experiencias vitales son los temas que más prodiga en sus conversaciones.
Durante los cuatro meses centrales y con el buen tiempo del verano, vive en su pueblo, para después viajar a Dartmouth, ciudad de Nueva Escocia, en Canadá, donde vive con una de sus hijas. Viajes que realiza con total normalidad, y con la cordial bienvenida que le brindan los tripulantes y pilotos cada vez que sube al avión para efectuar el viaje. Y es que cada año la recuerdan con alegría, y algunos incluso llevan la cuenta de la edad de la ya centenaria.
La más longeva de Valdeavellano de Ucero tuvo dos hijas, Luisa y Manuela, con quien vive. Su descendencia se continúa con cinco nietos y cuatro biznietos. Partió a Barcelona para trabajar en el servicio doméstico con nueve años y a los 28 se casó allí con Manuel Gómez, de Cartagena, con quien compartió 29 años de matrimonio. Tras pasar 50 años en la Ciudad Condal, decidió atravesar el Atlántico para estar con su hija Manuela, aunque después quiso volver a Valdeavellano para rehabilitar la casa de sus abuelos, un deseo constante desde hacía tiempo, ya que conservaba un gran recuerdo de ellos. Así, desde hace seis lustros, regresa al lugar que la vio nacer, un anhelo que ha cumplido y cumple fielmente año tras año.
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